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Conviértete en Hiperión, el directivo secuoya

Os propongo un ejercicio de imaginación. Agosto de 2006. Dos senderistas: Chris Atkins y Michael Taylor, recorren el Parque Nacional de Redwood, en California, en EEUU. Están a punto de descubrir algo fascinante. En una parada en su camino, localizan el árbol más alto del planeta.

SecuoyaGiganteEs una secuoya gigante. Mide 115 metros y 66 cm. Una altura que equivale a 26 plantas de un edificio. Los senderistas deciden bautizarlo como “Hiperión” que en griego significa: “el que mira desde arriba, tener visión“.

¿Por qué os cuento esto? Hay dos razones. La historia de Hiperión representa para mí dos características clave para todo directivo. La primera os la acabo de avanzar: “tener visión, ser capaz de mirar desde lo alto”. Pero es la segunda, que es la que más me gusta, la menos visible, la menos obvia y la más singular.

Hiperión es una secuoya joven. Cuando digo joven me refiero a que “sólo tiene 600 años de edad… y, además, está todavía creciendo”. Las secuoyas pueden llegar a vivir entre 2000 y 3000 años.

Lo más  singular de este tipo de árbol no es su altura sino su longevidad y sobre todo su fortaleza. ¿Qué profundidad creéis que deben tener las raíces de un árbol que alcanza esa tremenda altura?

secuoya3Sus raíces son bastante pequeñas (algunas no mayores a 3 centímetros de diámetro) y tampoco son profundas (¡algunas penetran tan sólo 30 centímetros de profundidad!).

El secreto está en que las secuoyas siempre crecen en grupo. La clave del éxito de estos árboles está en que sus raíces se extienden a lo largo de la superficie y se entrelazan con las raíces de los árboles que tienen a su alrededor. Estas secuoyas crean una telaraña de raíces que permite sostener a los árboles más grandes del mundo durante más de 2000 años.

Esta maravilla de la naturaleza es además el método para soportar la presión lateral, las tormentas y los desequilibrios. Porque si una de las secuoyas empieza a ceder, si su verticalidad se pierde por algún motivo, el bosque hace fuerza contraria durante décadas hasta que recupera el eje. Todo el conjunto de árboles ayuda a recuperar el punto de equilibrio.

secuoya4A pesar de lo que os estoy contando, lo cierto es que mantienen su identidad, su propia individualidad genética y biológica pero si una de las secuoyas precisa savia, el bosque entero en general, y los árboles más cercanos en concreto, le proveen.

Las secuoyas son un ejemplo único de la Naturaleza sobre cómo deberíamos trabajar en equipo, “mejorar nuestra telaraña de raíces”, para afrontar así mejor las tormentas, presiones laterales o desequilibrios.


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2 Comments

  1. ¡Claro y directo el concepto! Me ha encantado el artículo Sonsoles.

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