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“Vuelva usted mañana, pero que sea temprano”

1885. Mariano José de Larra escribió hace muchos años aquello de “Vuelva usted mañana” hablando de la pereza para resolver problemas.

Os propongo un viaje. Sólo tenéis que cerrar los ojos y situaros en el momento en el que más os guste entre 2001 y 2007. ¿Habéis llegado? Pues poneos cómodos como espectadores y luego volvemos a hablar. Empieza la película que escribió Larra, sin que fuese consciente de ello.

tio-gilito1Crecimientos del PIB altos, sostenidos. ¡Y venga a construir! ¡Y las empresas vengan a vender! O no. Rectifico. La gente y las empresas venga a comprar. Vender, lo que se dice vender, poco. Más bien despachaban pedidos con más o menos celeridad. Daba igual lo que vendieras, casi seguro que te iba bien. La economía “chutaba”.

Pero siempre está el típico aguafiestas. El que viene a fastidiar y meterte el dedo en el ojo. De repente te dicen: “ojo, que la fiesta se acaba y no tengo claro que hayas contemplado cómo vas a preparar tu empresa para lo nuevo que venga”.

“Que sí, que sí. Que vuelva usted mañana, hombre. ¿No ve que estoy facturando más que nunca?  ¿Usted no ve que no me queda un minuto libre? Mi empresa va como un tiro. Déjase de innovar. Déjase de tecnología. Las cosas se hacen “como toda la vida”.

Esta película es interactiva. Así que puedes participar. ¿Cómo crees que acaba la película sobre el año 2010 de esas empresas? Es probable que coincidamos. Llega un día que la empresa se da de bruces contra la realidad. No hay clientes que llamen, tiene problemas de flujo de caja y esto deriva en dar palos de ciego para tratar de reflotar su empresa. Ha pasado de hacer las cosas “como toda la vida” a no saber ni qué vender, a prostituirse para vender lo que haga falta.

Pasemos al segundo episodio. Ahora podemos trasladarnos a 2016.

Las empresas no están en su mejor momento, pero tampoco están en el peor. Han aprendido muchas cosas: hay que formar a la gente en nuevas habilidades digitales, el cliente ha cambiado y es impredecible, no van a poder seguir vendiendo lo mismo durante mucho tiempo.

En este momento, de nuevo entra en escena el aguafiestas. “¿No cree que deberíamos innovar, apostar por la transformación digital?” El que está sentado al otro lado de la mesa se remueve un poco en su asiento. Incómodo. Sabe que tiene que hacerlo, pero acaba por decir: “Vuelva usted mañana…pero que sea temprano”.

Tengo la sensación de que las empresas están más concienciadas que antes. Que saben que tienen que hacer esas cosas que han aprendido. Que deben tatuarse la innovación en la piel. Y todo esto más pronto que tarde. ¿Qué falta entonces?

primerpasoFalta el primer paso. Y, ¿cómo se da ese primer paso? Parece evidente, debe ser un paso firme, seguro, que marque una dirección. Y para eso debemos contar con personas. Personas que crean en la creatividad, personas que sepan de innovación, que tengan habilidades en transformación digital. Localiza a esas personas, o atrae talento externo. Valida que tienen esas skills. Apoya y patrocina al profesional y a su iniciativa. Estate seguro de que el talento innovador y digital va a crecer en tu empresa gracias a ese profesional. Es decir, lo primero es crear una cultura de innovación en la empresa. Que el espíritu innovador inunde cualquier rincón, que no haya aristas.

La innovación en una PYME tiene una particularidad. Al contrario que muchos activos, cuanto más se usa, más innovación se genera. No se gasta, se multiplica. Las ideas salen a flote y el futuro se prolonga.

¿Damos el primer paso?

 


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